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Cuidado de plantas

Cuidados de la Monstera deliciosa: en tierra y en sustrato mineral

Cómo cuidar una Monstera deliciosa: luz, riego, abono, trasplante y problemas habituales, comparando el cuidado en tierra y en sustrato mineral.

Por Luis González, fundador de Vivert · · Actualizado el

Monstera deliciosa con grandes hojas perforadas en un macetero de autorriego con sustrato mineral
Foto real: nuestra monstera, trasplantada a sustrato mineral en octubre de 2026.

La Monstera deliciosa, también llamada costilla de Adán, es probablemente la planta de interior más reconocible: hojas enormes, brillantes y llenas de cortes y agujeros. Es una planta agradecida y resistente, pero tiene sus manías. En esta guía te contamos cómo cuidarla, y en cada apartado diferenciamos lo que cambia si la tienes en tierra, que es lo habitual, o en sustrato mineral, que es como trabajamos en Vivert.

Ficha rápida

En tierra En sustrato mineral
Luz Mucha luz indirecta. Sin sol fuerte directo Igual
Riego Cuando se secan los 3–5 cm superiores Por el depósito, con pausas sin agua
Abono De primavera a final de verano, cada 2–4 semanas Imprescindible y regular, en dosis bajas
Temperatura 18–27 °C. Por debajo de 12 °C se para Igual
Trasplante Cada 2–3 años, cambiando la tierra El sustrato no se cambia, solo la maceta si se queda pequeña
Plagas Cochinilla, araña roja y mosquitos de la tierra Cochinilla y araña roja. Mosquitos de la tierra, muy raros
Toxicidad Tóxica para mascotas Igual

De dónde viene y por qué importa

La monstera crece en las selvas tropicales de México y Centroamérica. Allí nace en el suelo y trepa por los troncos de los árboles agarrándose con sus raíces aéreas. Entender esto explica casi todos sus cuidados: le gusta la luz filtrada como la que pasa entre las copas de los árboles, la temperatura suave y estable, y unas raíces que respiren, nunca encharcadas.

Luz

En tierra y en mineral, igual. Necesita mucha luz, pero indirecta. El sitio ideal está cerca de una ventana orientada al este, o a uno o dos metros de una ventana al sur o al oeste con una cortina fina. El sol suave de primera hora le sienta bien, pero el sol fuerte de mediodía quema las hojas y deja manchas secas.

Con poca luz sobrevive, pero crece despacio, con tallos largos y hojas pequeñas sin agujeros. Si tu monstera saca hojas enteras, casi siempre le falta luz.

Riego

Aquí está la gran diferencia.

En tierra: riega cuando los 3 a 5 centímetros de arriba estén secos al tacto. Mete el dedo: si sale limpio y seco, toca regar. Hazlo a fondo, hasta que salga agua por los agujeros de drenaje, y vacía el plato a los 15 minutos. En verano suele tocar una vez por semana y en invierno cada dos o tres semanas. El error más común es regar “un poquito cada día”: la tierra nunca se seca, la raíz se asfixia y aparecen las hojas amarillas.

En sustrato mineral: no se riega desde arriba, sino que se rellena el depósito del macetero y la planta sube el agua por capilaridad. El indicador de nivel te dice cuándo toca. El truco está en las pausas: cuando el indicador marque el mínimo, deja el depósito vacío unos días antes de volver a llenarlo. Así el sustrato se airea y la raíz respira. Un depósito siempre lleno es el equivalente a regar a diario en tierra.

Detalle del sustrato mineral alrededor de los tallos de una monstera y el indicador de nivel de agua Foto real: el sustrato mineral de nuestra monstera y el indicador de nivel de agua del depósito.

Si acabas de pasar la planta de tierra a mineral, las primeras semanas son distintas: se riega desde arriba y el depósito se mantiene al mínimo. Lo explicamos en detalle en las 12 semanas de adaptación.

Abono

En tierra: la tierra aporta algo de alimento, pero se agota. Abona de primavera a final de verano cada dos a cuatro semanas, con abono líquido para plantas verdes a la mitad de la dosis que indique el fabricante. En otoño e invierno, poco o nada.

En sustrato mineral: los minerales no aportan nutrientes por sí mismos, así que la nutrición no es opcional. Se añade al agua del depósito de forma regular y en dosis bajas, y la zeolita del sustrato ayuda a retener los nutrientes y a irlos cediendo poco a poco. Cada pocos meses conviene regar abundantemente desde arriba con agua sola para arrastrar las sales que se acumulan.

Temperatura y humedad

En tierra y en mineral, igual. Está a gusto entre 18 y 27 °C. Por debajo de unos 12 °C deja de crecer, y conviene que no baje de 10 °C. Aléjala de puertas que se abren a la calle en invierno, de radiadores y de salidas de aire acondicionado: los cambios bruscos le sientan peor que una temperatura algo baja.

Tolera bien la humedad normal de una casa o una oficina, aunque agradece algo más. Si el aire es muy seco, por ejemplo con la calefacción, pueden aparecer puntas marrones en las hojas.

Tutor y raíces aéreas

En la naturaleza trepa, así que en interior agradece un tutor: un palo forrado de musgo o de fibra de coco al que atar los tallos. Así crece más hacia arriba, ocupa menos a lo ancho y saca hojas más grandes.

Le saldrán raíces aéreas, unos cordones marrones que salen de los tallos. Son normales y sanas: guíalas hacia el tutor o hacia el sustrato, donde terminan enraizando. Mejor no cortarlas, salvo alguna que estorbe mucho.

Limpieza de las hojas

Sus hojas grandes acumulan polvo, que le resta luz. Cada dos a cuatro semanas, límpialas con un paño húmedo y suave, sujetando la hoja por debajo. Evita los abrillantadores: taponan los poros de la hoja.

Trasplante

En tierra: cada dos o tres años, en primavera, pásala a una maceta unos 5 centímetros más ancha y con tierra nueva aireada, por ejemplo con mezcla de turba, corteza de pino y perlita. La tierra se compacta y se agota con el tiempo, por eso hay que renovarla.

En sustrato mineral: el sustrato no se degrada ni se compacta, así que no hace falta cambiarlo. Solo se pasa a un macetero mayor cuando las raíces lo llenan, añadiendo sustrato nuevo alrededor.

De tierra a mineral: es el cambio más delicado. Hay que retirar toda la tierra posible sin dañar las raíces, lavarlas y acompañar a la planta durante unas 12 semanas mientras crea raíces nuevas. Estamos siguiendo este proceso con nuestra propia monstera, semana a semana, en el diario de adaptación, y con otra que acabamos de instalar en la oficina de un cliente: puedes ver su trasplante paso a paso, con fotos.

Problemas habituales

Síntoma Causa probable en tierra Causa probable en sustrato mineral
Hojas amarillas Exceso de riego o plato encharcado Depósito siempre lleno, sin pausas, o falta de nutrientes
Puntas o bordes marrones Aire seco o sol fuerte Aire seco o acumulación de sales: enjuaga el sustrato
Hojas nuevas sin agujeros Falta de luz o planta joven Igual
Hojas lacias o caídas Falta de agua o frío Depósito vacío demasiado tiempo o frío
Base del tallo blanda u oscura Podredumbre por exceso de agua Raíz encharcada, sobre todo tras un trasplante
Mosquitos pequeños Mosquitos de la tierra (esciáridos) Muy raros: no hay materia orgánica donde se críen
Telillas finas o puntitos claros Araña roja (aire seco) Igual
Bolitas blancas algodonosas Cochinilla Igual

Contra la cochinilla y la araña roja funciona bien limpiar las hojas con agua y jabón potásico, repitiendo cada semana hasta que desaparezcan.

Cómo multiplicarla

La monstera se reproduce muy bien por esqueje. Corta un trozo de tallo que tenga al menos un nudo (el abultamiento de donde salen hojas y raíces aéreas), mejor si ya tiene una raíz aérea.

  • En agua: ponlo en un vaso con agua, cambiándola cada pocos días. En unas semanas saldrán raíces; cuando midan unos centímetros, se planta.
  • Directamente en sustrato mineral: colócalo en sustrato mineral húmedo con luz indirecta. Es la forma más sencilla de tener una monstera que nace ya en mineral, sin trasplante ni periodo de adaptación.

Dónde colocarla en una empresa

La monstera crece a lo ancho y necesita espacio a su alrededor, así que luce en recepciones, zonas de descanso y rincones amplios con buena luz. No es buena idea en pasillos estrechos ni junto a mesas de trabajo, donde las hojas molestan. Por su toxicidad, tampoco la recomendamos en colegios. La tienes en nuestro catálogo de plantas.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto se riega una Monstera deliciosa?

En tierra, cuando los 3 a 5 centímetros superiores estén secos: más o menos una vez por semana en verano y cada dos o tres semanas en invierno. En sustrato mineral con depósito, se rellena el depósito cuando el indicador marca el mínimo y se deja unos días vacío antes de volver a llenarlo.

¿Por qué mi monstera no tiene agujeros en las hojas?

Las perforaciones aparecen en plantas maduras y con buena luz. Una monstera joven o con poca luz saca hojas enteras. Acércala a una ventana luminosa, sin sol fuerte directo, y las hojas nuevas empezarán a perforarse.

¿Por qué se ponen amarillas las hojas de la monstera?

La causa más habitual es el exceso de agua. En tierra, la maceta se queda encharcada; en sustrato mineral, el depósito permanece lleno demasiado tiempo sin pausas. También puede deberse a falta de nutrientes, sobre todo en sustrato mineral, que no aporta alimento por sí mismo.

¿Se puede cultivar una monstera sin tierra?

Sí. La Monstera deliciosa se adapta muy bien al sustrato mineral, una mezcla de minerales porosos como la piedra pómez, la lava volcánica y la zeolita, con riego por capilaridad desde un depósito. Si viene de tierra, necesita unas 12 semanas de adaptación tras el trasplante.

¿La Monstera deliciosa es tóxica?

Sí, contiene oxalato cálcico. Es irritante si se muerde o se ingiere y es tóxica para perros y gatos, así que conviene colocarla fuera de su alcance. No la recomendamos en colegios ni en espacios con niños pequeños.

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