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Cuidado de plantas

Cuidados del potos: en tierra y en sustrato mineral

Cómo cuidar un potos (Epipremnum aureum): luz, riego, abono, tutor, poda y problemas habituales, comparando el cuidado en tierra y en sustrato mineral.

Por Luis González, fundador de Vivert ·

Potos grande con tutor de fibra de coco, recién trasplantado a un macetero con depósito de autorriego
Foto real: el potos que trasplantamos a sustrato mineral el 16 de octubre, ya colocado con su tutor de fibra de coco.

El potos (Epipremnum aureum) es probablemente la planta de interior más conocida: resistente, de crecimiento rápido y fácil de mantener, sirve tanto colgante como trepando por un tutor. Que sea fácil no quiere decir que no tenga sus puntos débiles: casi todos los potos que se estropean lo hacen por exceso de agua. En esta guía te contamos cómo cuidarlo y, en cada apartado, diferenciamos lo que cambia si lo tienes en tierra o en sustrato mineral, que es como trabajamos en Vivert.

Ficha rápida

En tierra En sustrato mineral
Luz Luz indirecta, de media a abundante. Tolera poca luz Igual
Riego Cuando se seca la capa superior de la tierra Por el depósito, dejándolo unos días vacío antes de rellenar
Abono De primavera a final de verano, cada 3–4 semanas Imprescindible y regular, en dosis bajas
Temperatura 18–27 °C. No por debajo de 12 °C Igual
Trasplante Cada 1–2 años, cambiando la tierra El sustrato no se cambia, solo la maceta si se queda pequeña
Plagas Cochinilla, araña roja y mosquitos de la tierra Cochinilla y araña roja. Mosquitos de la tierra, muy raros
Toxicidad Tóxico para perros y gatos Igual

De dónde viene y por qué importa

El potos es una trepadora originaria de la isla de Moorea, en la Polinesia Francesa, que hoy crece asilvestrada en muchas zonas tropicales. En la naturaleza trepa por los troncos de los árboles agarrándose con raíces aéreas y llega a formar hojas enormes y perforadas, muy distintas de las que vemos en interior.

Eso explica dos cosas importantes para cuidarlo. La primera, que agradece un tutor: cuando trepa, las hojas crecen más grandes. La segunda, que sus raíces están hechas para respirar: necesitan agua, pero también aire, y por eso sufren cuando se quedan encharcadas.

Luz

En tierra y en mineral, igual. Lo ideal es luz indirecta abundante, cerca de una ventana pero sin sol directo fuerte, que le quema las hojas. Tolera muy bien la luz media e incluso escasa de muchas oficinas, aunque entonces crece más despacio, con tallos largos y hojas más pequeñas.

En las variedades jaspeadas, con manchas amarillas o blancas, la luz importa más: con poca luz pierden el color y las hojas se vuelven más verdes.

Riego

En tierra: riega cuando se hayan secado los 2 o 3 primeros centímetros de la tierra, hasta que salga agua por el drenaje, y vacía el plato. En verano suele tocar una vez por semana y en invierno cada dos semanas o algo más. Un buen aviso: cuando le falta agua, las hojas se ablandan y cuelgan un poco, y se recuperan en pocas horas tras regar. Es mucho más fácil corregir un potos sediento que uno encharcado.

En sustrato mineral: se rellena el depósito del macetero y la planta sube el agua por capilaridad, guiándote por el indicador de nivel. Cuando el indicador marque el mínimo, deja el depósito vacío unos días antes de volver a llenarlo: así la raíz se airea. El potos lleva bien este ritmo porque sus raíces se adaptan muy bien a medios sin tierra.

Raíces gruesas de un potos dando vueltas en la base del cepellón, por falta de espacio en la maceta Foto real: las raíces de nuestro potos daban vueltas en la base de la maceta. Era el momento de cambiarlo.

Si acabas de pasarlo de tierra a mineral, las primeras semanas son distintas: se riega desde arriba y el depósito se mantiene al mínimo. Lo explicamos en las 12 semanas de adaptación.

Abono

En tierra: de primavera a final de verano, abono líquido para plantas verdes cada tres o cuatro semanas, a la mitad de la dosis que indique el fabricante. En otoño e invierno, nada.

En sustrato mineral: los minerales no aportan nutrientes por sí mismos, así que la nutrición es imprescindible. Se añade al agua del depósito de forma regular y en dosis bajas; la zeolita del sustrato mineral ayuda a retener los nutrientes y a irlos cediendo. Cada pocos meses conviene regar abundantemente desde arriba con agua sola para arrastrar las sales acumuladas.

Temperatura y humedad

En tierra y en mineral, igual. Está a gusto entre 18 y 27 °C y no conviene que baje de 12 °C. Evita las corrientes de aire frío y las salidas directas de calefacción o aire acondicionado.

Tolera la humedad normal de una casa o una oficina. Con el aire muy seco pueden aparecer puntas marrones y las raíces aéreas se secan; no es grave.

Tutor, poda y forma

El potos puede vivir colgante o trepando. Colgante es muy decorativo en estanterías y repisas, pero con los años los tallos se alargan y pierden hojas en la parte de arriba. Con un tutor de fibra de coco o musgo, las raíces aéreas se agarran a él y las hojas nuevas salen más grandes.

Admite muy bien la poda. Si los tallos se alargan demasiado o se quedan sin hojas, córtalos por encima de un nudo (el punto donde nace una hoja): brotarán nuevos tallos y la planta se volverá más densa. Los trozos cortados sirven como esquejes.

Trasplante

En tierra: cada uno o dos años, en primavera, a una maceta un poco más grande y con tierra nueva y drenante. El potos crece rápido y llena pronto la maceta: si ves raíces saliendo por el drenaje o dando vueltas al cepellón, ha llegado el momento.

En sustrato mineral: el sustrato no se degrada ni se compacta, así que no hace falta cambiarlo. Solo se pasa a un macetero mayor cuando las raíces lo llenan.

De tierra a mineral: hay que retirar toda la tierra posible sin dañar las raíces y acompañar a la planta durante unas 12 semanas. Lo acabamos de hacer con un potos grande con tutor que se había quedado sin espacio en su maceta, y puedes seguirlo en su diario de adaptación, con fotos de cada paso, desde la mezcla del sustrato.

Macetero con depósito de autorriego con una base de sustrato mineral que hace de cama para la planta Foto real: el macetero preparado con una base de sustrato mineral, la «cama» sobre la que se coloca el potos.

Problemas habituales

Síntoma Causa probable en tierra Causa probable en sustrato mineral
Muchas hojas amarillas a la vez Exceso de riego Depósito siempre lleno, sin pausas, o falta de nutrientes
Alguna hoja vieja amarilla en la base Renovación natural Igual. Algo más frecuente en las semanas tras el trasplante
Tallos blandos y oscuros en la base Podredumbre por exceso de agua Raíz encharcada, sobre todo si se llena el depósito demasiado pronto tras el trasplante
Hojas lacias y caídas Falta de agua (se recupera al regar) Depósito vacío demasiado tiempo
Tallos largos con pocas hojas Falta de luz Igual
Variegado que se pierde Poca luz Igual
Manchas marrones secas Sol directo fuerte Igual
Mosquitos pequeños Mosquitos de la tierra (esciáridos) Muy raros: no hay materia orgánica donde se críen
Bolitas blancas algodonosas Cochinilla Igual

Contra la cochinilla y la araña roja funciona bien limpiar las hojas con agua y jabón potásico, repitiendo cada semana hasta que desaparezcan.

Cómo multiplicarlo

Es de las plantas más fáciles de multiplicar. Corta un trozo de tallo con dos o tres hojas y al menos un nudo, y ponlo en agua o directamente en sustrato mineral húmedo, con luz indirecta. En dos o tres semanas suele tener raíces. En tierra y en mineral, igual; de hecho, un esqueje enraizado directamente en sustrato mineral se ahorra la adaptación posterior.

Dónde colocarlo en una empresa

Por su resistencia y su tolerancia a la poca luz, el potos funciona muy bien en oficinas, despachos, estanterías, zonas de paso y recepciones, colgante o con tutor. Eso sí: es tóxico para perros y gatos según la ASPCA, así que no lo recomendamos en colegios ni en espacios con mascotas, y conviene colocarlo fuera del alcance de niños. Para esos espacios, la pachira es una alternativa no tóxica.

El potos está entre las especies con las que trabajamos, junto a las de nuestro catálogo de plantas. Si te interesa una planta de la misma familia y de hojas grandes, mira también la guía de la Monstera deliciosa.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto se riega un potos?

En tierra, cuando se ha secado la capa superior, unos 2 o 3 centímetros: en verano suele ser cada semana y en invierno cada dos semanas o algo más. En sustrato mineral con depósito, se rellena cuando el indicador marca el mínimo y se deja unos días vacío antes de volver a llenarlo.

¿Por qué se ponen amarillas las hojas del potos?

La causa más frecuente es el exceso de riego. Si amarillean sobre todo las hojas viejas de la base y de forma aislada, suele ser renovación natural. Si amarillean muchas a la vez y los tallos se ablandan, sobra agua.

¿El potos es tóxico para perros y gatos?

Sí. Según la ASPCA, el potos es tóxico para perros y gatos por los cristales de oxalato cálcico que contiene: si lo mordisquean, irrita la boca y puede provocar babeo y vómitos. Conviene colocarlo fuera de su alcance y no se recomienda en colegios.

¿Puede vivir un potos con poca luz?

Sí, es de las plantas que mejor toleran la luz escasa, pero en esas condiciones crece más despacio, con tallos largos y hojas más pequeñas, y las variedades jaspeadas pierden parte del color. Lo ideal es luz indirecta abundante.

¿Se puede tener un potos en sustrato mineral?

Sí, y es de los mejores candidatos: sus raíces son vigorosas y enraíza con facilidad incluso en agua. Si viene de tierra, necesita unas 12 semanas de adaptación tras el trasplante, igual que cualquier otra planta.

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